En este artículo te enterarás por qué los robots y las diferentes aplicaciones tecnológicas de la cuarta revolución industrial serán los mejores aliados de los contadores públicos.

Por: Clenia Causil, asistente de investigación del INCP

Alan, un bot multifuncional que interactúa con los sistemas contables y de Planificación de Recursos Empresariales (ERP) para automatizar tareas, será entrenado para que apruebe el examen de Contador Público Certificado en 2020.

Inmersos en la cuarta revolución industrial -convergencia de tecnologías digitales, físicas y biológicas-, la robótica se convierte en una herramienta necesaria en cualquier proceso que busque la automatización de labores. En particular, los ‘bots’ (una abreviación de la palabra robot) cobran vital importancia en esta era ya que son programas informáticos preparados para realizar tareas repetitivas a través de Internet, con cierta inteligencia. Quienes aún miran con temor los avances tecnológicos, se preguntarán: ¿Un bot me reemplazará? Sin temor a dar una respuesta apresurada, no.

Pese a que el futuro del trabajo está marcado por una revolución robótica, es claro que las habilidades humanas difícilmente podrán ser reemplazadas por algoritmos, aun así, las profesiones están llamadas a reinventarse y a sacarle el mayor provecho a las nuevas tecnologías y por supuesto, a trabajar de la mano con las máquinas. En el caso de la profesión contable, los bots ayudan a que los contadores sean más eficientes y eficaces en la ejecución de procesos propios de la contabilidad. Recordemos que estos software pueden procesar un alto volumen de operación, 24 horas al días, los 7 días de la semana.

Las habilidades sociales o interpersonales, también conocidas como habilidades blandas (soft kills), son las que no pueden llegar a ser desarrolladas por los robots; estas hacen referencia principalmente a los rasgos, características y competencias que informan cómo un individuo se relaciona con los demás. A continuación encontrará algunas de las habilidades que difícilmente podrán ser reemplazadas por un robot.

Si un bot se encarga de aquellas operaciones contables técnicas, rutinarias y/o repetitivas (facturación, pagos, conciliaciones, devoluciones, etc.), el contador podrá dedicar mayor parte de su tiempo a labores que agreguen valor a la organización: análisis de la información, asesoría basada en el juicio profesional, análisis de los impactos de las nuevas disposiciones normativas (especialmente en el ámbito tributario), implementación de procesos para el control de calidad de la información, seguimiento y control a los procesos contables, financieros, tributarios, cambiarios, etc.

A finales de 2018, Gappify –un proveedor líder de soluciones innovadoras de contabilidad empresarial- anunció que entrenará a su bot contable, Alan, para que apruebe el examen de Contador Público Certificado (CPA, por sus siglas en inglés) en 2020. Alan es un bot multifuncional creado en el año 2017 que interactúa con los sistemas contables y de Planificación de Recursos Empresariales (ERP, por sus siglas en inglés) para automatizar tareas tales como: configuración, creación y consulta de proveedores; pagos; elaboración de facturas; reclasificaciones; registro de estimaciones, etc.

Según Jotham Ty, fundador de Gappify, esta iniciativa debe ser vista como un intento por posicionar a la profesión contable ante los cambios tecnológicos que se avecinan. “Reforzar a Alan para que esté en la capacidad de responder a las preguntas del examen CPA significa que podría soportar más aspectos técnicos de contabilidad y las finanzas corporativas y de esta forma apoyar a los contadores humanos”.

En términos generales,  propuestas tecnológicas como la referida se enfrentan a dos grandes retos: (i) lograr la aceptación y confianza por parte de los usuarios y (ii) lograr establecer sinergia con los reguladores de la profesión, pues se deben evitar los riesgos asociados al cumplimiento normativo (compliance); pero más allá de los retos u obstáculos a considerar, este tipo de proyectos nos muestran que se le puede sacar mucho provecho a tecnología y que la famosa automatización robótica de procesos (RPA, por sus siglas en inglés) -en la que se basa el proyecto Alan- vista como un software que aprende de un usuario de negocio y que utiliza reglas lógicas preconstruidas para entregar resultados, puede ser utilizada de forma estratégica por las empresas. Según un estudio de Deloitte, algunos de los beneficios de la RPA son los siguientes:

  • El RPA estandariza y optimiza procesos, mejorando la calidad y el costo de entrega.
  • La automatización de procesos ayuda a liberar el tiempo del talento humano, para que este pueda desarrollar nuevas competencias e incrementar la eminencia de un negocio.
  • El RPA abre las puertas a que se utilice el insourcing en los procesos, lo cual otorga mayor control sobre el modelo de entrega de servicios.
  • Las plataformas de RPA son seguras y es posible auditarlas y gestionarlas con facilidad.
  • Los procesos automatizados mejoran la calidad y la consistencia de los datos, lo cual deriva mejoras en analytics y en ingresos.
  • Generalmente, las aplicaciones de RPA tienen un ROI (retorno sobre la inversión) alto, el cual puede ser utilizado para impulsar iniciativas estratégicas.

A modo de conclusión, los contadores públicos estamos llamados a sacarle el mayor provecho posible a las nuevas tecnologías ya que en un futuro no muy lejano el trabajo técnico u operativo estará a cargo de los robots y nuestro rol en las organizaciones se fundamentará en la ejecución de tareas que requieran la aplicación de una serie de habilidades blandas y/o profesionales (análisis, juicio profesional, comunicación, trabajo en equipo, toma de decisiones, etc.). Los bots contables son en últimas, una herramienta tecnológica que facilitará el trabajo de los profesionales contables en un contexto donde las organizaciones cada vez se sumergen más en la automatización de procesos.