Aprende en ContArte la importancia de mantener una comunicación empática con tus colaboradores para garantizar un liderazgo eficiente que te lleve a obtener resultados de calidad.

Por Juan David Hernández, asistente de investigación técnica del INCP

La naturaleza de la profesión contable hace que sus profesionales sean parte de un conjunto selecto que cuenta con las capacidades para liderar un equipo y que, además, tiene la responsabilidad de hacerlo. Dichas habilidades han sido adquiridas gracias a la formación interdisciplinar que reciben los contadores y a la calidad estratégica de la información que manejan; esto último les exige estar en contacto directo y constante con diferentes áreas y procesos de una organización, de tal suerte que logran adquirir experiencias de distintos sectores y −a la vez− están en continuo relacionamiento con individuos.

En este contexto, un contador debe estar preparado para ser líder y dirigir un equipo de trabajo cuando la situación lo requiera, para lo cual debe considerar, entre otros, los siguientes factores:

Tipos de liderazgo

Para dirigir un equipo y lograr que este realice una tarea de forma eficiente, pueden utilizarse varios estilos de dirección o liderazgo, los cuales cuentan con ventajas y desventajas conforme a las metodologías que los caracterizan. Cada estilo genera una serie de emociones y dinámicas en los subordinados, al punto de influir en la motivación y la productividad de estos.

  1. Liderazgo autocrático: es el estilo tradicional de dirección en el que las decisiones y directrices sobre la estrategia y las dinámicas de trabajo recaen sobre una sola persona (líder). Estas decisiones no pueden ser refutadas por los colaboradores, quienes únicamente se dedican a cumplirlas. Este tipo de liderazgo es unidireccional, cerrado y poco democrático.
  2. Liderazgo transaccional: este estilo de dirección se fundamenta en relaciones de intercambio entre líderes y subordinados. Mediante el uso de incentivos, normalmente económicos, los primeros recompensan a los segundos por el cumplimiento efectivo de determinada labor. Se asemeja a una transacción comercial a causa de la ganancia monetaria o de otra índole que obtiene el subordinado y de la que obtiene el líder al ver completada una tarea con éxito.
  3. Laissez-faire: el liderazgo laissez-faire o “dejar hacer” comprende, como su nombre lo indica, permitir que los colaboradores lleven a cabo sus labores, pues ellos conocen sus tareas, la forma de realizarlas y son conscientes de la motivación para ejecutarlas de la mejor manera (esto gracias a una metodología de comunicación eficiente). Aquí, el líder no está constantemente impartiendo instrucciones o vigilando el proceso, solo interviene cuando es necesario para realizar orientaciones, aclaraciones y verificar el cumplimiento de las fechas acordadas.
  1. Liderazgo democrático: es un estilo opuesto al estilo autocrático; en él se alienta la participación y el entusiasmo de los trabajadores para que se involucren en la toma de decisiones acerca de las estrategias y directrices de las dinámicas laborales. El líder, mediante el diálogo, conoce las opiniones y los puntos de vista de los subordinados sobre los problemas a resolver para, de esta manera, tomar la mejor decisión, que en última instancia recae sobre él.
  2. Liderazgo transformacional: en este estilo de dirección, los líderes están en la búsqueda continua de un mejor rendimiento y de alcanzar nuevos niveles de éxito. Son líderes proactivos que motivan e incentivan a sus colaboradores a conseguir mejores resultados mediante el diálogo, generando oportunidades de crecimiento personal y profesional para cada uno de ellos.

Comunicación empática

Es común escuchar que la comunicación es clave para dirigir de forma correcta un equipo, sin embargo, no todas las formas de comunicarse son adecuadas a la hora de liderar. Cada estrategia o metodología de comunicación puede tener sus pros y sus contras. Una de las vías más efectivas para lograr el objetivo de un liderazgo es la comunicación empática, la cual −como su nombre lo indica− hace referencia a la empatía: la capacidad, el talento o la habilidad de una persona para sentir lo que otros sienten; es decir, para ponerse en el lugar del otro.

La comunicación empática intenta fomentar la comprensión entre las partes de procesos comunicacionales y permite el reconocimiento de los pensamientos y sentimientos de alguien más, involucrando posiciones de flexibilidad.

Comunicarse de esta manera implica una relación más cercana con los trabajadores, para lo cual deben crearse lazos personales más poderosos y profundos.

Principales características

Escuchar activamente: al estar en una posición de liderazgo, es normal tender a pensar que se está en lo correcto siempre, por lo cual suelen emitirse juicios de valor sobre las personas o sus opiniones. Por el contrario, el escuchar activamente implica considerar las opiniones del colaborador sin emitir juicios o pretender cambiarlas. Esto implica una posición de respeto y entendimiento hacia los diferentes puntos de vista personales. Aunque aparentemente sea fácil, esta característica de la comunicación empática es la que presenta un mayor grado de dificultad para las personas.

Adaptarse al sistema del otro: se trata de reducir los egos y encontrar el valor en modificar el estilo de comunicación integrando las formas y los puntos de vista de las partes. Ceder esta posición es un gesto que permite acercarse al otro y generar una relación de mayor empatía. Sin embargo, no implica adaptar completamente la comunicación y las estrategias de trabajo a los requerimientos de los subordinados, pero sí conlleva a encontrar un equilibrio para mantener una relación más armoniosa y que genere mejores resultados. 

Ventajas

  • Los beneficios de la comunicación empática van más allá de la resolución de conflictos. Gracias a esta forma de comunicación se pueden clarificar los mensajes que se quieren expresar, aclarando el enfoque y las acciones que se requieran.
  • Mejora las relaciones personales, no solo con los colaboradores, sino con compañeros, socios y clientes.
  • Facilita el desarrollo profesional y personal.
  • Fortalece la confianza del equipo de trabajo y aumenta la calidad de los resultados.
  • Permite una retroalimentación continua y fluida.

Habilidades para el liderazgo en el mundo digital

Actualmente, los líderes de las organizaciones se enfrentan a situaciones desconocidas, lo que generan confusión. Tal es el caso de la transformación digital y de los retos que implica para las empresas la adecuación de los desarrollos tecnológicos en sus procesos. La complejidad de dichas situaciones aumenta si, como respuesta a este panorama, se reacciona utilizando estrategias, habilidades y métodos de comunicación conocidos pero obsoletos.

Por tal motivo, un líder que emplee la comunicación empática debe contar con una serie de habilidades a articular y que transmitirá su equipo, parte de estas son:

  • Inteligencia emocional y social: hace referencia al conocimiento personal, autogestión, sensibilidad social y manejo de las relaciones interpersonales. Ayuda la capacidad de relacionamiento de los individuos, fortaleciendo su networking y capital social dentro y fuera de la organización. Predice el liderazgo efectivo, facilita el aprendizaje y provee la capacidad de anticipar, adaptar, crear y sostener el cambio requerido.
  • Pensamiento creativo e innovación: la creatividad es una de las habilidades fundamentales hacia 2020, pues contribuye a la construcción de una cultura organizacional a fin de generar ideas e iniciativas asociadas a productos, servicios y procesos que aumenten la propuesta de valor y operaciones de la organización. Desde la perspectiva estratégica, el liderazgo debe convertirse en un motor de innovación que establezca un ambiente de trabajo orientado en la creatividad e innovación asociada a ella; además de un medio para lograr una competitividad requerida en las organizaciones ante los cambios y entornos a los que se enfrentan.
  • Perspectiva global e inteligencia cultural: la habilidad para ejercer un liderazgo global, independiente de la cultura o entorno que se enfrente, es crítico para el éxito de la organización.

Principios para la dirección financiera

De acuerdo con la Federación Internacional de Contadores (IFAC, por sus siglas en inglés), los principios que un director financiero debe tener en cuenta son: