Todos los activos pierden valor en la medida en que contribuyen a la generación de ingresos de la entidad; esto también aplica para los activos intangibles, aquellos que no tienen una representación física. Descubre cómo debes estimar este deterioro en ContArte.

Por Juan David Hernández, asistente de investigación técnica del INCP

Para reflejar de mejor manera la realidad económica de una organización, es necesario que se reconozca el deterioro de valor de los activos, esto incluye también los activos intangibles. El tratamiento de los activos intangibles está reglamentado en la NIC 38 y en la sección 18 de la NIIF Pymes. Para comprender cómo funciona el proceso de amortización de estos activos, es necesario tener en cuenta las definiciones de los conceptos que lo conforman.

Teniendo en cuenta lo anterior, se puede afirmar que los activos intangibles comprenden todos los recursos que obtiene la empresa, los cuales, al carecer de naturaleza material, implican un derecho o privilegio al ser ejercido o explotado y da lugar a beneficios económicos en distintos periodos.

Algunos ejemplos de este tipo de activos son todos aquellos recursos empleados para la adquisición, desarrollo, mantenimiento o mejora de recursos intangibles, tales como el conocimiento científico o tecnológico, el diseño e implementación de nuevos procesos o nuevos sistemas, las licencias o concesiones, la propiedad intelectual, los conocimientos comerciales o marcas (incluyendo denominaciones comerciales y derechos editoriales).

Identificabilidad del activo

Por definición, se requiere que un activo intangible sea identificable, es decir, que debe cumplir con las siguientes condiciones (NIC 38 – Párrafo 12):

Control del activo

Una entidad controla un activo siempre que tenga el poder para obtener los beneficios económicos futuros que procedan de los recursos que subyacen en el mismo, y además pueda restringir el acceso de terceras personas a tales beneficios.

Esta capacidad de controlar dichos beneficios en el caso de los activos intangibles se justifica normalmente en derechos de tipo legal que son exigibles ante los tribunales, si no existen estos derechos se dificulta demostrar que existe control sobre el activo intangible.

Siguiendo la misma metodología que los activos tangibles, su costo histórico se determina calculando el monto de las erogaciones claramente identificables en las que se incurre para su adquisición, uso o formación.

Los activos intangibles deben ser amortizados en la medida en que contribuyan a la generación de ingresos de la entidad. Para reconocer esta contribución deben ser amortizados a lo largo de su vida útil de forma sistemática.

Estimación de la vida útil de un activo intangible

La determinación de la vida útil de un activo intangible es diferente en las NIIF plenas y en la NIIF Pymes. Bajo el enfoque de la NIC 38, una entidad evaluará si la vida útil del activo es finita o indefinida; si es finita, evaluará la duración o el número de unidades productivas u otras similares que constituyan su vida útil.

El activo intangible tendrá una vida útil indefinida cuando, después de analizar todos los factores relevantes, no se identifique un límite previsible al periodo en el que se espera que dicho activo genere flujos de efectivo positivos para la entidad. Los activos intangibles que tengan vida útil finita se amortizan, mientras que aquellos con vida útil indefinida, no. Para determinar la vida útil de este tipo de activos es necesario considerar factores como:

Por su parte, la sección 18 de la NIIF Pymes considera que todos los activos intangibles tienen una vida útil finita, cuando la vida útil surja de un derecho contractual o legal de otro tipo, esta no excederá el periodo de estos derechos, pero puede ser inferior.

Si la vida útil de un activo intangible no puede establecerse con fiabilidad, se determinará sobre la base de la mejor estimación de la gerencia y no excederá de diez años.

¿Cómo se realiza la amortización?

Esta se realiza una vez que la entidad ha logrado determinar la vida útil del activo, la cual −en el caso de intangibles− está ligada usualmente a la duración de los derechos legales. Si los derechos legales son permanentes, debe estimarse el tiempo de uso esperado; si no lo son, pero se renuevan, solo puede fijarse una vida útil superior a la duración del contrato si la renovación no tiene un costo importante con respecto a su costo inicial.

La entidad distribuye el importe depreciable de un activo intangible de forma sistemática a lo largo de su vida útil. La amortización inicia cuando el activo esté disponible para su utilización, es decir, cuando se encuentre en la ubicación y las condiciones necesarias para que pueda funcionar de la manera prevista por la administración de la entidad y finaliza en la fecha más temprana entre aquella en la que el activo se clasifica como mantenido para la venta y la fecha en la cual se produce la baja en cuentas del activo.

El cargo mensual de este importe se reconoce como un gasto, a menos que otra norma o sección de la NIIF Pymes requiera que el costo se reconozca como parte del costo de un activo, tal como inventarios o propiedades, planta y equipo.

Respecto al método de amortización la entidad debe escoger uno que refleje el patrón esperado de consumo de los beneficios económicos futuros derivados del activo. En caso de que no sea posible estimar este patrón de modo fiable, utilizará el método lineal de amortización.

Los métodos de depreciación más comunes son: el método lineal, el de depreciación decreciente y el de las unidades de producción.

Independientemente del que se escoja, este se aplicará de mmodo congruente de periodo a periodo, a menos que se produzca una variación en los patrones esperados de consumo de dichos beneficios económicos futuros.

Tanto el periodo como el método de amortización utilizado para un activo intangible con vida útil finita se revisarán, como mínimo, al final de cada periodo.

Método lineal

La amortización se realiza en función del tiempo y no del uso, es decir que se amortiza una cantidad fija en cada periodo, esta cantidad se calcula asignándole un porcentaje anual fijo al precio de adquisición del activo o asignándole una vida útil. Porcentaje

Porcentaje

Vida útil

Método de depreciación creciente

Mediante este método se amortizan los activos, asignando a cada año de vida útil un número correlativo que corresponda a una serie de números naturales de manera creciente, lo cual genera unas cuotas de amortización cada vez mayores. Es decir que, si el activo se quiere depreciar en tres años, la serie de dígitos crecientes será 6 (1 + 2 + 3). La fórmula es la siguiente:

Método de unidades de producción

Aquí se calcula la pérdida de valor de un activo mediante una estimación de las unidades producidas anualmente y no en función de la duración de su vida útil. De esta manera, para hallar el valor de la cuota de amortización la empresa debe considerar la producción total durante el periodo de utilización del activo y las unidades a producir cada año: