Pueden conocer a los delanteros y los arqueros de los equipos de Bogotá, ¿pero conoce a sus contadores? Aquí les presentamos a los profesionales de la contaduría pública de La Equidad, Santa Fe y Millonarios.

Por: Juan Andrés Rodríguez, Editor del INCP

El asegurador

Daniel Castro, de 46 años, es contador de La Equidad desde el 2016. Empezó allí porque Eduardo Durán, director de Ascoop Empresarial —firma que le presta este servicio al club—, lo pidió como refuerzo para que estuviera al frente de los números de esta entidad deportiva. Daniel es contador público de la Universidad Santo Tomás, “el primer claustro universitario”, dice con orgullo; también realizó una especialización en auditoría tributaria  en su alma mater. Ha tomado diferentes diplomados y  cursos de actualización en sus más de 20 años de experiencia.

Empezó como auxiliar de contabilidad en el Seguro Social —donde conoció a su actual jefe, Eduardo— con las prácticas que debía cumplir en el Liceo Católico, institución educativa comercial. Trabajó en la reconocida, pero ya desaparecida, Blockbuster —a su familia le gustaba mucho este empleo porque podían ver cientos de películas—; en la Presidencia de la República fue Asesor Financiero y además fue contador de Peter Majarrés, el cantante de vallenato.

Foto: Estefanía Noreña

Le gusta el fútbol desde niño aunque reconoce no ser el mejor con la pelota. Sus hijos, por el contrario, jugaron en diferentes equipos y disputaron el Pony Fútbol, el torneo de las promesas del fútbol colombiano, representando al municipio de Cota, Cundinamarca, donde Daniel vive. Estuvo alejado de la liga local por un largo tiempo por las barras bravas. En una época le gustaba apoyar al Cali, cuando Valderrama y Redín se vestían con la verde ‘azucarera’. Ahora se ha vuelto a conectar gracias al equipo ‘asegurador’ de Bogotá, ciudad de la que se siente oriundo pese a haber nacido en Medellín.

Recomienda a los que estudian contaduría o están empezando que no se queden como contadores. Les aconseja explorar las otras opciones laborales que están profesión les ofrece: revisor fiscal, auditor, administrador, entre otras.


El cardenal

William Romero está en Independiente Santa Fe antes de que el equipo empezara el actual momento lleno de títulos. Él  entró hace nueve años y estuvo cuando la Fiscalía le pidió los libros al equipo capitalino para revisar a fondo sus números en busca de dineros ‘calientes’. No encontraron nada irregular. También estuvo cuando la institución pasó de corporación a sociedad anónima en el 2011 y cuando se logró la séptima estrella en el 2012.

Nació en Úmbita, Boyacá, hace 45 años. No era el mejor en matemáticas pero gracias a la orientación de sus profesores fue mejorando hasta considerar la contaduría pública como una opción de vida. Se gradúo de la Universidad Cooperativa y ha laborado en diferentes instituciones: el Seguro Social, el Banco Agrario de su pueblo, entre otros. Llegó a Santa Fe porque le comentaron que buscaban un contador; a los pocos días de la entrevista lo llamaron para que empezara.

En entrevista con el editor de ContArte. Foto: Estefanía Noreña

El buen manejo financiero que se le ha dado al equipo —según la prensa deportiva— en los últimos años se ha reflejado en la cancha. Así mismo, la buena labor de William ha sido premiada por la dirigencia ‘cardenal’, invitándolo a viajar con el equipo a los partidos internacionales que ha disputado en países como Brasil o Argentina. Se siente a gusto trabajando allí, presentando sus informes ante la junta y trabajando con Cesar Pastrana, presidente del club desde el 2010 y a quien considera un líder.

Reconoce que la contaduría pública es una profesión de una gran responsabilidad porque se da fe pública y en la que se debe estar actualizando, adaptándose a los cambios. “Lo más bonito es creer que uno sí puede”, dice él, cuando piensa en los retos a los que ha logrado superar en su vida profesional.


El embajador

A Vicente Suarez le dijeron a los 17 años en el Chicó F.C. —cuando su sede aún estaba en Bogotá—, que no continuaría el proceso para ser jugador de fútbol. Se alejó del deporte que tanto le gustaba y concentró sus esfuerzos  a la contaduría pública. Tenía un título técnico relacionado del SENA, luego estudió en la Universidad Militar el pregrado y el posgrado en Ciencias Tributarias en la Universidad Central. Creció como profesional hasta que en mayo o junio 2016 lo llamarón del equipo de sus amores, Millonarios, para que fuera su contador.

Antes de que lo buscaran al club ‘embajador’, adquirió experiencia durante 13 años, trabajando en empresas como Forever Living Products, Parsons Brinckerhoff, PwC, entre otras. Su hoja de vida llegó a Millonarios por un headhunter. Luego de un proceso de selección que tuvo varias entrevistas, obtuvo el cargo. Era parte de un equipo de fútbol a los 33 años. Se siente privilegiado de pertenecer al equipo que apoya desde los 9.

Foto: Fernando Castillo

Ahora está a cargo de presentar los estados financieros de uno de los dos equipos que hace parte del Grupo 1 según la clasificación NIIF. Señala que es diferente ser contador de un equipo de fútbol porque el presupuesto siempre debe estar orientado a ser competitivo en la cancha, ahí están los resultados, no tanto en las ‘ganancias’.

Le gusta su profesión. En un principio pensó en ser arquitecto pero ahora construye “estados financieros”, dice. Recomienda estudiar contaduría pública y deja claro que hay tres tipos de contadores: los regulares, los buenos y los excelentes. Los regulares son los que cumplen nada más; los buenos son aquellos que dan valor agregado; los excelentes son aquellos que apuntan alto, como a una gerencia financiera… y lo logran.