El avance de los desarrollos tecnológicos plantea una serie de desafíos y oportunidades que han generado cambios en las empresas y en la forma en cómo funciona el mercado. Por tal motivo, las administraciones de impuestos deben también modernizar sus sistemas aprovechando los beneficios de la digitalización.

Por: Juan David Hernandez, asistente de investigación técnica del INCP

En un entorno marcado por la creciente globalización y el surgimiento de la nueva “economía digital” se hace necesario realizar una transformación a la gestión fiscal y tributaria, en la cual se tengan en cuenta todos los parámetros de la digitalización, estableciendo procedimientos y soluciones tecnológicas que apoyen, eficiente y efectivamente, el diseño e implementación de las políticas fiscales y la modernización de la gestión tributaria.

La digitalización en el contexto fiscal se ha caracterizado por algunos desarrollos e innovaciones recientes basadas en herramientas de tecnología digital, que van reemplazando paulatinamente las prácticas tradicionales de gestión fiscal en áreas como la fiscalización tributaria, la automatización de las compras y del gasto público y la promoción de la transparencia fiscal. Algunas de estas herramientas son: internet de las cosas (IOT, por sus siglas en ingles), blockchain, análisis de datos, almacenamiento de información y computación en la nube, localización geoespacial, entre otras.

Todas estas tecnologías disruptivas tienen la capacidad de contribuir al progreso de la administración tributaria ya que forman parte de las bases de modernización de los sistemas de gestión y políticas fiscales. De esta manera, se pueden superar las limitaciones de los procesos burocráticos que aún existen o de aquellos basados en tecnologías ya obsoletas.

Algunos países de la región, entre ellos Colombia, han realizado reformas fiscales estructurales y han adoptado modelos de gestión más modernos, donde se incluyen estas herramientas para la modernización de sus sistemas de gestión tributaria, lo cual les ha permitido integrar su objetivo de tener un mejor desempeño fiscal al objetivo de contribuir a la estabilidad económica de los respectivos países.

Sin embargo, el proceso de digitalización y los diferentes desarrollos tecnológicos, mencionados anteriormente, plantean una serie de desafíos para los encargados de la administración tributaria respecto del cumplimiento de estos objetivos.

Desafíos y oportunidades

Forma de hacer negocios: la digitalización, vista como el uso de los desarrollos tecnológicos y de análisis de datos para la estandarización y optimización de procesos, ha generado cambios radicales en la forma en la cual se realizan las operaciones comerciales. Al cambiar las formas tradicionales de vender un producto o prestar un servicio, también cambian las condiciones de reconocimientos de ingresos y las condiciones para que estos se graven o no, bajo un impuesto en particular.

Residencia fiscal: en la línea de lo descrito anteriormente, con el avance de la economía digital actual en la cual grandes corporaciones proveedoras de la mayoría de los productos y servicios tecnológicos venden bienes y servicios sin la necesidad de tener una presencia física en un país, o cumplir con las condiciones para ser residente y pagar un impuesto, por lo cual este termina siendo atribuido a las empresas nacionales y al grueso de los contribuyentes mediante impuestos indirectos.

Evasión y control fiscal: la evasión de impuestos es y siempre ha sido un reto de la administración tributaria. Con la llegada de nuevas modalidades de negocio y de mecanismos de pago como las criptomonedas, el mantener un control de este fenómeno se hace cada vez más complejo. Según indican algunos expertos, los cálculos de evasión anuales del IVA y el Impuesto a la Renta por parte de los colombianos ascienden a cifras billonarias.

Aprovechamiento de los recursos digitales: sin duda, el reto más importante que la gestión fiscal debe atender en cómo aprovechar los diferentes recursos digitales. Así, como la economía, las empresas y las formas de hacer negocios cambian a raíz del uso de estas tecnologías. La administración de impuestos debe aprovechar estos recursos, no solamente en la optimización de procesos o en la reducción de tramites, sino en buscar una verdadera transformación digital de su estructura; en la cual no solo se busque controlar la evasión, la elusión y en términos generales hacer frente a los desafíos anteriormente expuestos, sino que, a partir de la tecnología, se reestructure:

  • El modelo de información y asistencia al contribuyente para facilitar su cumplimiento de las obligaciones tributarias, aduaneras y cambiarias, de forma oportuna y voluntaria.
  • El sistema de control fiscal, incrementando los mecanismos de fiscalización y seguimiento a fin de reducir la evasión.

Respecto al sector aduanero, la transformación digital bien aprovechada, tiene la capacidad de generar una reducción significativa en los tiempos de despacho y la posibilidad de ubicar envíos en tiempo real.

¿Que hemos hecho en Colombia?

En el marco de la Reforma Tributaria Estructural Ley 1819 de 2016, que obligó a la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) a realizar un proceso de modernización tecnológica con el fin de combatir principalmente la evasión fiscal, se han desarrollado algunas estrategias de parte de esta entidad para dar cumplimiento a lo allí dispuesto. Tal es el caso del proceso de facturación electrónica en nuestro país. Esta iniciativa se desarrolló a partir de la expedición del Decreto 2242 de 2015, en el cual se establecen las condiciones para la expedición de facturas electrónicas, con fines de masificación y control fiscal, iniciando así los esfuerzos para transformar el proceso de facturación.

Con la consolidación del sistema de facturación electrónica, la DIAN busca obtener una información más clara, rápida y comparable, acerca de las actividades de los contribuyentes. Una vez su implementación este completa, la DIAN podrá simplificar varios de los tramites y requerimientos de información para la determinación de los impuestos correspondientes. De igual manera, la facturación electrónica permitirá que otros documentos relacionados que deban ser emitidos por las empresas, también se realicen de forma digital, como formularios, contratos, órdenes de compra, notas débito o crédito, etc.

Esta iniciativa, junto a otras como las notificaciones electrónicas, presentación de declaraciones virtuales y demás tramites tributarios que pasen de ser desarrollados manualmente a ser realizarlos digitalmente, y articulados a un sistema de información integrado; le permitirán a la administración tributaria tener, en el futuro, información en tiempo real de los contribuyentes con cruces automáticos.

Los procesos de modernización de la DIAN, como la facturación electrónica y otros procesos complementarios, a fin de hacer frente a los desafíos identificados, deben permitir: