Pragmáticamente, el escepticismo es visto como una actitud de duda, que requiere que toda información se apoye en una evidencia. Proveniente del griego skeptikós, que significa ‘el que examina’, grandes pensadores lo califican como la actitud de incredulidad frente a la pureza del valor moral y ético de las acciones de los individuos.

Por: Yaneth Romero Reyes[i], socia de Auditoría de Crowe

Desde el plano profesional, para quienes ejercemos como auditores, hemos trasegado con la palabra escepticismo a lo largo y ancho de los estándares internacionales de aseguramiento, desde el enfoque de planeación hasta la finalización del trabajo con la emisión del informe, teniendo siempre presente que en cada cosa que se evalúa puede existir la posibilidad que estén presentes errores materiales, originados de forma involuntaria o voluntaria, y con esta última afirmación, en segundos nos transportamos al mundo de las irregularidades que se transforman en fraude.

El mundo entero hoy esta alerta por el flagelo del fraude y se vienen firmando acuerdos trasnacionales para trabajar con el propósito de erradicar este mal que mina la confianza. El tema es cómo desde la auditoría logramos aportar para ser una fuerza más que contribuya a erradicar el problema, y en este análisis se plantea que el ejercer un trabajo de auditoría de calidad contribuye a identificar asuntos que pueden ser irregulares, sospechosos o, en su defecto, de plano llegar al corazón del asunto y detectar transacciones que se desarrollen fuera del marco de la ética y la moral, socavando los intereses de la organización. Sin embargo, en este marco también sería responsable plantearse si el solo escepticismo del auditor aporta las herramientas necesarias para identificar las estructuras maquiavélicas que en el mundo moderno construyen quienes quieren solo beneficiarse a costa de los demás, por el camino corto.

El escepticismo aparece como una aptitud que acompaña al profesional todo el tiempo e implica que dude de todo cuanto existe, así las cosas, pensar que un auditor duda de todo va en contravía de un principio universal, que es el de la buena fe. Esto abre la puerta a repensar que en esta nueva era del siglo XXI, con la Cuarta Revolución Industrial, no se puede partir del principio de buena fe.

Aun, pensando el auditor que todo puede contener un margen de vulnerabilidad que se aproveche para cometer un fraude, ¿el solo escepticismo será suficiente para que el profesional de auditoria desarrolle su trabajo con calidad? Es válido revisar que en la historia de la humanidad, como con cualquier cuenca o arte, se ha expresado: “la practica hace al maestro”. Esta expresión profunda nos invita a imaginar que un joven recién egresado, por más escéptico que sea, quizá requiera más experiencia para identificar temas que llamen su atención y le inviten a profundizar en ellos.

Por lo tanto, el desarrollo de una habilidad requiere de combinar la práctica alimentada con la ciencia en constantes repeticiones y en contraste con lo que sucede en el mundo entero. Así las cosas, tendrá más capacidad, entrenamiento y posibilidades de conducir un trabajo de calidad aquel que acredita con su experiencia y juicio profesional las millas suficientes para identificar los asuntos de importancia.

Por lo tanto, a mi juicio, el escepticismo profesional desde la perspectiva del auditor es el resultado de la combinación de experiencia, ciencia, y juicio profesional. No se inyecta ni se encuentra en la farmacia por grajeas una aptitud escéptica, y ella por sí sola no aporta, sino que quizá genera destrucción de valor.

Esta nueva era plantea el reto de trabajar más y mejor en nuestros profesionales, acompañándolos en el fortalecimiento de sus competencias hasta formar una de ellas que es la que titula el artículo, el escepticismo como un factor que construye y no que deteriora valor, en aporte a mejorar el trabajo de brindar confianza a los usuarios de la información para continuar la tarea de hacer negocios que construyan un mejor planeta. Así las cosas, el trabajo del auditor aporta mucho valor y, sin duda, acompañado de la experiencia, es un elemento más que contribuye a debilitar el flagelo del mundo moderno, siendo un eslabón más en la cadena que se compromete con las instituciones para erradicar de raíz el fenómeno de los corruptos.


[i] Yaneth Romero / Audit Partner, contadora pública titulada de la Universidad Libre, con maestría en Innovación y Competitividad de la Universidad Simón Bolívar y especialización en Gerencia y Administración Financiera de la Escuela de Administración de Negocios.

Cuenta con más de 15 años de experiencia, es experta en Auditoría Interna y Externa, Revisoría Fiscal, Auditoría de Sistemas, Auditoría de Gestión y Resultados y Gobierno Corporativo.

Actualmente se desempeña como Socia de auditoría, asesorando y auditando empresas de diferentes sectores económicos tales como Altea Laboratorios, Aspect Software, Avaya, Avefarma, Cámara Colombiana del Libro, CASS Constructores, Universidad del Rosario, Colmáquinas, Cometel, Centro Chía, Consultoría Colombiana, Covinoc, Vecol, Glassfarma, Green Invest, Icontec, Medplus, Fiduciaria Bancolombia, PointPay, RV Inmobiliaria, Tabasco Oil Company, Tim We y Vitrofarma, entre otras.