El inicio inminente de la facturación electrónica en Colombia trae una serie de retos para el factoring, que como modalidad de financiamiento para las empresas tendrá algunas modificaciones en su funcionamiento y dependerá de la operatividad de los sistemas de registro electrónico. Hoy queremos ContArte cómo será este proceso.

Por: Juan David Hernández, asistente de investigación contable del INCP

¿Qué es factoring?

El factoring es un mecanismo de financiamiento alternativo para una compañía que busca mayor liquidez, que le permita garantizar su capital de trabajo. Esta herramienta, que está orientada principalmente a las pequeñas y medianas empresas (pymes), se configura mediante un contrato en el cual la empresa que emite la factura realiza el traspaso de los derechos de cobro de créditos y facturas emitidas a un tercero. Este tercero, generalmente una empresa autorizada para realizar operaciones de factoring o un banco, adquiere la facturación y créditos de la empresa emisora y le entrega un valor con una tasa de descuento en compensación. Es decir, le entrega un porcentaje del valor de la factura o el crédito al emisor, y la parte restante constituye la ganancia de la empresa de factoring y el costo para el emisor de recibir anticipadamente el pago de la factura.

Cuando se cumpla el plazo de la factura el banco realizará el cobro al deudor, quien deberá pagarle directamente a esta entidad sin que medie la empresa que emitió la factura.

El factoring, –que se sustenta legalmente en la Ley 1231 de 2018, en la cual se unifica la factura cono un título valor y como mecanismo de financiación– puede ser:

Factoring con recurso: En este tipo de operación, la empresa que emite la factura es responsable por un eventual incumplimiento del deudor en el pago de la factura a la empresa de factoring. En este caso, la empresa que cedió los derechos de cobro deberá cancelar a la empresa de factoring lo correspondiente al crédito del cliente.

Factoring sin recurso: En una operación de factoring sin recurso, la empresa que emite la factura se libra de la responsabilidad de cubrir una situación de insolvencia del cliente que le impida pagar la factura a la empresa de factoring, pues es esta última quien asume el riesgo de incumplimiento.

La factura electrónica y su efecto en el factoring

Una factura electrónica es un documento que se origina en un formato digital pero que cuenta con todas las características correspondientes a una factura física. Estas propiedades permiten a las empresas mejorar sus procesos, reducir tiempos y tener mayor seguridad en sus documentos. Aunque este tipo de factura desmaterializa el título valor convirtiéndolo de un papel a un conjunto de datos, puede ser transada y permite establecer derechos de cobro. Sin embargo, depende del Gobierno nacional el reglamentar su circulación, establecer condiciones técnicas y plataformas tecnológicas para hacer que esto sea posible.

En este sentido, la Ley 1753 de 2015, en su artículo noveno, ordenó al Gobierno nacional poner en funcionamiento el registro de facturas electrónicas. En cumplimiento de esta ley se expidió la resolución 2215 de 2017, la cual contiene el Manual de funcionamiento del administrador del Registro de Facturas Electrónicas (REFEL). Este sistema se crea principalmente para garantizar que las operaciones de factoring sean posibles, ya que asegura que una factura solo pueda ser vendida o endosada una sola vez, mediante un registro único en el sistema, además de facilitar la transparencia y seguridad de las negociaciones mediante factoring.

El funcionamiento del factoring mediante la factura electrónica, en esencia, continúa siendo el mismo que con la factura física. El emisor de la factura –que es la empresa que desea realizar el traspaso de sus facturas para obtener liquidez– envía al banco o entidad de factoring los archivos de las facturas de las que desea un cobro inmediato. Una vez que la entidad de factoring recibe esa información, la procesa, y analiza la entidad emisora de la factura para, posteriormente, y según la modalidad que se haya escogido, desembolsar los recursos por el monto acordado.

Proceso del factoring electrónico

Fuente: Elaboración propia.

 

  1. La empresa que emite la factura electrónica, validada en el REFEL, solicita los servicios de una empresa de factoring, vía web.
  2. La empresa de factoring recibe la solicitud y verifica la validez de la factura comparándola con las bases de datos del sistema de registro de facturas electrónicas.
  3. Una vez que la empresa de factoring verifica la validez de la factura, se realiza la negociación con la empresa emisora para establecer el número de facturas, la tasa de descuento y el modelo de pago de la operación. Cuando se tengan claros los términos, se firmará el contrato y se traspasarán los derechos de las facturas mediante una certificación electrónica.
  1. Después de formalizar el acuerdo con la empresa emisora, la empresa de factoring informa al deudor sobre el cambio del dueño de la factura y le indica los datos necesarios para que efectue el pago.
    El deudor, al recibir esta información y al cumplirse su plazo, transfiere los recursos a la empresa de factoring.

En esta operación, aparentemente sencilla, interviene el sistema de registro, en este caso el REFEL, que verificara los requisitos de la factura y la codificará de forma que solo se negocie una vez. De igual forma, se establecerá digitalmente el contrato de cesión de los derechos de las facturas, con su respectiva firma digital.

Entonces, el sistema REFEL es la piedra angular del funcionamiento eficaz de las operaciones de factoring electrónico en Colombia. Se espera que en 2019, una vez que el sistema este habilitado y que la facturación electrónica sea una realidad, el factoring sea una de las principales herramientas de financiamiento de las pequeñas y medianas empresas en el país.