Cuando un trabajador tiene algunas obligaciones incumplidas puede ser objeto del embargo de su salario y sus prestaciones sociales. Esta situación está sujeta a ciertas condiciones. Conoce cuáles son y cómo proceden estos embargos, en ContArte.

Por Juan David Hernández, asistente de investigación técnica del INCP

La embargabilidad de los salarios y las prestaciones sociales es un tema de interés tanto para los encargados de administrar la nómina como para los trabajadores. Los primeros, por ser quienes deben realizar la aplicación de los embargos que emiten las autoridades judiciales, mientras que los segundos solo se preocupan del tema cuando han incumplido alguna de las obligaciones específicas que generan esta restricción en su remuneración laboral.

Durante el cálculo de la nómina de un trabajador se deben tomar en consideración numerosos conceptos que pueden incrementar o disminuir el valor que efectivamente se paga al mismo.

Parte de los conceptos que disminuyen el pago del empleado son los descuentos laborales, los cuales –conforme a la legislación vigente– se clasifican en tres grupos:

De estos tipos de descuento la atención se centrará en los judiciales, los cuales se dividen en dos tipos: embargos ordinarios y extraordinarios.

Los embargos ordinarios hacen referencia a aquellos que ocurren como consecuencia de un proceso ejecutivo; es decir, aquellos que forman parte de un litigio judicial o comercial. Se trata de deudas que se generan por incumplimiento de obligaciones, como un cheque sin fondos, una letra de cambio, el crédito en un banco o un pagaré.

Sobre este tipo de embargos, el Código Sustantivo del Trabajo (CST), en su artículo 154, es claro en afirmar que:

Como regla general no podrá ser embargado el salario mínimo legal vigente. Es decir, que se protege la suma del salario que corresponda al salario mínimo como garantía de subsistencia para el empleado.

Cuando el valor devengado como salario por el trabajador sea mayor al salario mínimo, se podrá embargar 20 % del excedente (Artículo 155 CST).

Por su parte, los embargos extraordinarios o especiales son los que se presentan en situaciones de demandas por alimentos y por el recaudo de montos a favor de cooperativas y fondos de empleados.

Respecto de este tipo de embargos, el Código Sustantivo del Trabajo (CST) –en su artículo 156– establece que los conceptos recién mencionados conforman una excepción a la regla general del artículo 154 del mismo código, razón por la cual:

Todo salario puede ser embargado hasta en un cincuenta por ciento (50 %) en favor de cooperativas legalmente autorizadas, o para cubrir pensiones alimenticias que se deban de conformidad con los artículos 411 y concordantes del Código Civil.

El embargo por cuotas alimenticias aplica a cualquier pensión por alimentos sin importar si se trata de hijos, cónyuge, padres, nietos o hermanos, que haya sido decretada por un juez.

En lo correspondiente a los embargos en favor de cooperativas es necesario hacer una precisión de la característica de “legalmente autorizadas”, pues para que proceda el descuento por embargo en virtud de este concepto es necesario que la cooperativa que requiere los fondos esté legalmente constituida y funcione conforme a la ley; por lo que deben estar autorizadas y vigiladas por las autoridades competentes, que para este caso son la Superintendencia de Economía Solidaria o la Superintendencia Financiera, según sea el caso.

Sin importar el tipo de embargo del que se trate, estos solo podrán ser ordenados por un juez de la República, ya sea de Familia, o Civil, Penal, Laboral o Administrativo.

¿Qué se incluye dentro del embargo?

Dado que se reitera el uso del término salario, tal como lo manifiesta la ley, es prudente aclarar que únicamente los pagos que constituyen salario son los que se tienen en cuenta dentro del descuento por embargo, tales como horas extra, recargo nocturno, trabajo dominical y festivo, comisiones y los pagos de salario en especie que puedan existir bajo acuerdo.

De esta manera, al no mencionarlo puntualmente se dejan por fuera todos los pagos que no constituyen salario según los términos del artículo 128 del Código Sustantivo del Trabajo:

Pagos que no constituyen salarios: no constituyen salario las sumas que ocasionalmente y por mera liberalidad recibe el trabajador del empleador, como primas, bonificaciones o gratificaciones ocasionales, participación de utilidades, excedentes de las empresas de economía solidaria y lo que recibe en dinero o en especie no para su beneficio, ni para enriquecer su patrimonio, sino para desempeñar a cabalidad sus funciones, como gastos de representación, medios de transporte, elementos de trabajo y otros semejantes. Tampoco las prestaciones sociales de que tratan los títulos VIII y IX, ni los beneficios o auxilios habituales u ocasionales acordados convencional o contractualmente u otorgados en forma extralegal por el empleador, cuando las partes hayan dispuesto expresamente que no constituyen salario en dinero o en especie, tales como la alimentación, habitación o vestuario, las primas extralegales, de vacaciones, de servicios o de Navidad.

Embargo de prestaciones sociales

Toda regla tiene su excepción, y para el caso de las prestaciones sociales –conforme a lo visto anteriormente en el artículo 128 del CST– estas son inembargables cuando se trate de embargos ordinarios; sin embargo, cuando se trate de una de las situaciones consideradas como excepción, ya sean pensiones alimenticias u obligaciones con cooperativas, podrán ser embargadas por la mitad de su valor.

El inciso 2 del artículo 344 del CST lo contempla así:

Administración de las órdenes de embargo por el empleador

Si está encargado de administrar la nómina de una empresa y recibe una notificación de embargo, lo que se debe hacer como figura de “pagador” es en principio notificar al trabajador, luego debe darle trámite realizando los descuentos correspondientes y consignarlos en favor del juzgado que lo ordena.

Puede ocurrir que lleguen varias órdenes de embargo para un trabajador. En tal caso se debe considerar la prelación del tipo de embargo, es decir, el siguiente orden de importancia que definirá el descuento y pago de estos:

  1. Si en vigencia de un embargo ordinario llega uno especial, se atenderá 20 % del excedente del salario mínimo para cubrir el ordinario y, posteriormente, 50 % del total restante para cubrir el especial.
  2. Si estando vigente uno especial llega uno ordinario, en ese momento el especial cubriría el límite máximo que le correspondería al embargo ordinario; por lo tanto, la empresa comunicará por escrito al juzgado indicando las razones por las que el ordinario no puede aplicarse.
  3. Si estando vigente uno especial llega otro especial, se aplicará el primero que llegó, pues fue primero en el tiempo y, en consecuencia, primero en el derecho.
  4. Los embargos por alimentos en favor de menores de edad tienen prelación sobre los demás tipos (Art. 134 de la Ley 1098 de 2006).

Si el empleador no cumple con su deber de tramitar y pagar el embargo, podrá ser responsable solidario de los descuentos ordenados