El recomendado que cierra este año es el segundo capítulo del informe El gasto y el ciclo, realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Este extracto se titula “Mejor gasto para mejores vidas. Cómo América Latina y el Caribe puede hacer más con menos”, y evalúa cómo los gobiernos de esta zona gastan a lo largo del ciclo económico.

Sinopsis

Los economistas predican sobre la importancia de las políticas de gasto llamadas contracíclicas. Según los preceptos keynesianos básicos, el gasto contracíclico implica gastar menos en los buenos tiempos (para enfriar la economía y permitir que el gobierno aumente sus ahorros gracias al incremento de la recaudación fiscal cobrada de una base impositiva más grande) y ampliar el gasto en los tiempos difíciles (para mitigar la recesión y acelerar la recuperación). Naturalmente, las políticas de gasto contracíclicas contribuyen a estabilizar las fluctuaciones del producto. En contraste, las políticas de gasto procíclicas, que aumentan el gasto en los buenos tiempos y no aplican recortes en los malos tiempos, tienden a amplificar las fluctuaciones del producto y a ocasionar grandes costos sociales, sobre todo afectando a los segmentos más vulnerables de la población.

De una manera muy parecida a lo que ocurre con las personas y las familias, los gobiernos no pueden aumentar permanentemente el gasto en los buenos tiempos (a medida que crecen los ingresos fiscales) e incrementar aún más el gasto en tiempos difíciles (para lidiar con la recesión) sin poner en peligro la sostenibilidad de la deuda soberana.

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