El ‘padre’ de la profesión trabajó con Da Vinci y se interesaba en el ajedrez y la geometría. Un libro suyo solo apareció hasta el siglo XXI en una biblioteca europea. Pacioli está lejos de ser un personaje aburrido.

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Por: Juan Andrés Rodríguez, Editor del INCP

Para que hoy en día estemos hablando de Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF), debió existir alguien que empezara a investigar sobre la manera en que se registraban las riquezas de las personas y los negocios. Ese alguien es Luca Pacioli, un fraile franciscano que durante el renacimiento estudió la manera en que los comerciantes venecianos hacían sus cuentas.

Luca Pacioli nació en 1445 en Sansepolcro, es la Toscana, Italia. Desde pequeño tuvo cercanía con los artesanos y mercaderes de su pequeña ciudad, así se fue interesando en la matemática comercial.

Pacioli estaba muy interesado en las matemáticas y las consideraba la suma de varios elementos: aritmética, geometría, astrología (no diferenciada de la astronomía todavía), música, perspectiva, arquitectura y cosmografía, que para ese entonces incluía la cosmología, topografía y la geografía.

En su vida se dedicó a publicar varios libros, como De La Divina Proporción en los que aborda temas como la geometría usada por los artistas de su época —entre los que se cuenta Leonardo Da Vinci, con quien alcanzó a trabajar— y por el arquitecto Vitruvio. También escribió un libro en que enseñaba a jugar ajedrez, De Ludo Scacchorum, juego del que era fanático.

En la publicación Summa de arithmetica, geometría, proportioni et proportionalita,  analiza el uso de la partida doble por los contadores venecianos. No es que Pacioli inventara este método pero sí lo documentó y añadió elementos para perfeccionarlo.

Su legado, lo que lleva a que se le llame ‘padre de la contabilidad’, esta resumido en Tractus XI- Particularis de computis et scripturis. Son 36 capitulos que los que a utilizar cuatro libros (Inventario y Balances, Borrador o Comprobante, Diario y Mayor) y define las reglas del principio matemático de la partida doble:

  • No hay deudor sin acreedor.
  • La suma que se adeuda a una o varias cuentas ha de ser igual a lo que se abona
  • Todo el que recibe debe a la persona que da o entrega.
  • Todo valor que ingresa es deudor y todo valor que sale es acreedor.
  • Toda pérdida es deudora y toda ganancia acreedora.

Hoy, en el día que los homenajeamos a ustedes, también recordamos al primer contador.