Conoce la historia de este nariñense director del programa de Contaduría Pública de la EAN, la carrera virtual que logró la segunda posición en las pruebas Saber Pro.

Por Juan Andrés Rodríguez, Editor del INCP

Diego Matituy comenzó en la contaduría pública para distraerse. Su madre trabajaba en una fundación y, como era hijo único, lo llevaba a la oficina para que no se quedara solo. En esas ocasiones, iba y le ayudaba a ‘Blanquita’, la contadora del lugar. Tenía 13 años. “Desde ahí empecé en la vida contable y financiera en la que me he metido”, dice.

Él cuenta esto en una de las aulas que tiene dispuesta la Universidad EAN, en su sede de la calle 71 con 9, para que los profesores dicten las unidades de estudio ─como se le llama a las materias─ que conforman el segundo mejor programa de Contaduría Pública del país, de acuerdo con las pruebas Saber Pro del año pasado. Diego es el director de este programa que, además, es virtual.

Tiene 35 años. Es de esas personas que derrocha energía al comunicarse. Nació en Pasto, la capital de Nariño. “He tratado de nunca perder mi acento”, asegura. “Decir que soy pastuso es uno de los orgullos más grandes que tengo”.

Estudió contaduría pública en la Universidad Mariana de su ciudad. Allí promovió la investigación al crear el semillero Quimera, un  grupo que aún existe y con el que estuvo presente en diferentes eventos académicos nacionales e internacionales, como la Semana de la ciencia, la tecnología y la innovación, de la Universidad Cooperativa. Su alma mater le ofreció la oportunidad de ser profesor en el pregrado, dictando temas financieros.

A la par, empezó a aplicar sus conocimientos como contador. Trabajo con la Cámara de Comercio de Pasto y la Contraloría Departamental de Nariño. “Pasto es una ciudad pequeña, te permite trabajar no solo en una sino en varias empresas”, dice Diego.

Para ese entonces, ya había pasado las etapas de aprendiz y auxiliar en la fundación donde trabajaba su madre. Había revisado archivos e ingresado datos en los softwares contables de mediados de los noventa, esos que trabajaban con DOS: donde la pantalla es negra y solo los números o caracteres aportan algo de color.

Decidió en 2009 continuar con sus estudios y se fue a Cali para realizar dos postgrados: una maestría en Gestión Empresarial con énfasis en Gerencia Financiera y una especialización en Gestión Financiera. Ambas las cursó en la Universidad Libre.

Fue con sus profesores de la maestría que tuvo una de las experiencias que más recuerda: años después, cuando ya se había radicado en Bogotá, lo contrataron para dictar una charla y allí se convirtió en profesor de sus docentes. La sorpresa fue más para él, ya que ellos sabían que no hay muchos Matituy hablando de contaduría.

“Cuando tú tomas algo con pasión no se te convierte únicamente en el deber ser sino en tu qué hacer”

En el 2014, la Universidad EAN lo contactó para que fuera el director del programa de Contaduría Pública. Diego había sido docente en otras universidades de Bogotá, como la Agraria y la Central, donde había dictado a nivel de pregrado, postgrado y diplomado. Además, trabajaba con la firma GV Consultores, con quienes aún hace algunas labores para permanecer siempre conectado con el mercado.

Diego señala que la EAN suele apostarle a propuestas novedosas. Por eso, cuando lo buscaron, él decidió encontrar un elemento que le permitiera al programa lograr un diferencial que lo destacara sobre las otras ofertas que hay en el mercado. Fue entonces cuando pensó en ofrecer la membresía de la ACCA (Asociación de Contadores Públicos Colegiados), de Gran Bretaña, para los estudiantes.

Para lograr esto, tomó los requisitos ─conocimientos─ que la entidad solicita a los aspirantes y los incluyó en el pensum. Se decidió por la ACCA por el prestigio, el reconocimiento y la exigencia de una institución con más de 110 años de trabajo y presencia en más de 180 países. Esto le ofrece al contador mayores posibilidades de empleo, tanto dentro como fuera del país, lo que es uno de los enfoques que tienen este programa: proyectar al contador internacionalmente.

Por eso muestra con orgullo durante la entrevista la imagen que aparece en la página web del programa, la marca roja sobre blanco que incluye el logo de la ACCA y las palabras “Accreddite Programme”. Fueron dos años de trabajo para convertirse desde el año pasado en el único programa de contaduría pública con esta distinción en Latinoamérica.

De esta manera, la EAN consolidó un programa que mostró sus posibilidades reales con las pruebas Saber Pro. Diego considera que los resultados obtenidos corresponden a las exigencias del programa. Al tener una metodología virtual, los estudiantes están más comprometidos con su proceso ─son ellos quienes deciden cuando tomar las clases─  y requieren una mayor comprensión de lectura, ya que con el material de clase deben formular las dudas que tienen y realizar los trabajos.

El programa muestra que la metodología virtual no es menos seria que la presencial. Como otro punto a favor tienen el trabajo de investigación que ya están realizando los estudiantes de una carrera que inició en el 2014. Diego Matituy cuenta que ya se han producido varias ponencias y que la virtualidad permite a los grupos de trabajo reunirse con mayor facilidad.

Diego confía que la educación que están ofreciendo en la EAN permita a estos futuros contadores enfrentarse de la mejor manera a un mercado que él considera “cada día es más competitivo”.

De momento, su meta, y la de la Facultad de Estudios en Ambientes Virtuales ─a la que está adscrita la carrera de Contaduría Pública─ es graduar la primera corte y que obtengan la membresía de la ACCA.

También aspira a terminar el doctorado en Finanzas Corporativas, que está cursando en la Universidad de Valencia, junto al reconocido académico Vicente Ripoll Feliu. Pocos días antes de la entrevista estuvo en Europa por esta razón, y dentro de unos meses viajará a Japón para participar en un evento organizado por la ACCA. “Si tengo la oportunidad, el tiempo, me gustaría hacer un postdoctorado”, confiesa.

Mientras está en Colombia, dicta clases en la EAN, hace consultorías y se actualiza. Como director de programa, debe ser el primero en hacerlo para pedírselo a sus profesores. Así, gasta esa energía que se siente cuando habla en la contaduría, de lo que considera su pasión: “Cuando tú tomas algo con pasión no se te convierte únicamente en el deber ser sino en tu qué hacer”.