Los instrumentos financieros son parte importante de la estrategia de financiación de cualquier compañía, por eso hoy te invitamos a descubrir los principales aspectos de la NIIF 9: Instrumentos financieros y lo que ha cambiado respecto al modelo anterior de la NIC 39. 

Por: Juan David Hernández, asistente de investigación contable INCP

La Norma Internacional de Información Financiera (NIIF) 9 que entró en vigor hace poco más de un año, reemplazando a la Norma Internacional de Contabilidad (NIC) 39, plantea una serie de cambios en cuanto al tratamiento de los instrumentos financieros, los cuales conoceremos a continuación:

Alcance

La NIIF 9 recoge el alcance de la NIC 39 y, adicionalmente, permite la designación como “a valor razonable con cambios en perdidas y ganancias” de contratos de compra o venta de partidas no financieras.

Por otra parte, esta norma amplía el alcance sobre los requisitos para la medición de deterioro en comparación con la NIC 39, puesto que considera los activos contractuales de la NIIF 15, los compromisos de préstamo y los contratos de garantías financieras.

El modelo de la NIIF 9 introduce varios cambios que se enfocan principalmente en las siguientes áreas:

  1. Clasificación y valoración de instrumentos financieros.
  2. Deterioro de valor.
  3. Contabilidad de coberturas. 

Clasificación y valoración de activos financieros 

Pese a que es similar al modelo que se manejaba con la NIC 39, la NIIF 9 introduce un enfoque de clasificación basado en las características de flujos de efectivo contractuales de los activos y en el modelo de negocio de la entidad.

El modelo de negocio de una entidad se entiende como la forma en la que esta gestiona sus instrumentos financieros para lograr un objetivo de negocio concreto.

La clasificación de los activos financieros dependerá de dicho modelo de negocio y de la existencia, o no, de flujos de efectivo contractuales sobre los activos financieros específicos. Tal clasificación se realiza mediante 3 categorías de valoración en el momento de su reconocimiento inicial:

  • Costo amortizado: Se valorará el activo financiero en esta categoría cuando el modelo de negocio de la entidad sea obtener flujos de efectivos contractuales y en el contrato se estipule recibir dichos flujos en fechas específicas, aclarando que estos corresponden, únicamente, a pagos e intereses producto del activo principal.
  • Valor razonable con cambios en otro resultado integral (patrimonio): El activo se valorará en esta categoría cuando el modelo de negocio de la entidad sea obtener y vender flujos de efectivo contractuales, además de que en el contrato se establezca el recibir esos flujos en fechas específicas, aclarando que tales corresponden, únicamente, a pagos e intereses producto del activo principal.

Tanto en la categoría de costo amortizado como en la de valor razonable con cambios en otro resultado integral, los intereses, el deterioro y las diferencias en cambio se registran en el resultado. Las demás variaciones de valor razonable son registradas en partidas de patrimonio y en el momento de la venta pueden ser recicladas en partidas de pérdidas y ganancias.

  • Valor razonable con cambios en pérdidas y ganancias: En esta categoría se registran los activos que no encajan en ninguno de los escenarios de las anteriores categorías. 

La NIIF 9 permite que se realice una reclasificación de activos financieros únicamente cuando el modelo de negocio de la entidad sufre cambios significativos.

Clasificación y valoración de pasivos financieros 

Se mantiene una clasificación similar a la que se tenía con la NIC 39. Los pasivos financieros se valorarán a costo amortizado, con excepción de aquellos que estén mantenidos para negociar, ya que estos se reconocerán a valor razonable con cambios en el resultado.

Bajo este modelo no se permiten las reclasificaciones de los pasivos financieros.

Deterioro de activos financieros 

A diferencia del modelo de pérdida incurrida (únicamente ante la evidencia objetiva de deterioro) que se manejaba con la NIC 39, el modelo de la NIIF 9 se basa en la pérdida esperada. Esto quiere decir que se toma una posición proactiva y no reactiva frente al posible deterioro que pueda sufrir un activo financiero.

El nuevo modelo se basa en un enfoque dual de valoración, en el cual existirá una provisión por el deterioro esperado en los siguientes 12 meses o una provisión sobre el deterioro esperado durante la vida útil del activo. El punto central sobre el que recae la decisión de hacer una u otra provisión es el riesgo de crédito.

El riesgo de crédito, es el concepto mediante el cual se clasificarán los diferentes instrumentos financieros en 3 categorías:

Sanos: Aquellos que no presentan evidencia alguna de deterioro. Estos reconocen la pérdida esperada dentro de los primeros 12 meses de vida del instrumento.

Con incremento de riesgo significativo: El incremento de riesgo significativo hace referencia al tratamiento que se le da a los instrumentos que empiezan a mostrar señales de ser potencialmente morosos. Se realiza un seguimiento especial y se reconoce pérdida durante toda la vida del activo.

En incumplimiento: Son aquellos donde se materializaron las señales de incremento de riesgo y por tanto se encuentran efectivamente en incumplimiento. En este caso se reconoce la pérdida a lo largo de la vida útil del instrumento.

El modelo general de pérdida de crédito esperada toma como base información reciente e información prospectiva, y se determina bajo la siguiente formula:

PE= PD x LGD x EAD 

Donde

PE:    Pérdida esperada.

PD:   Probabilidad de incumplimiento.

LGD: Pérdida cuando ocurre el incumplimiento.

EAD: Nivel de pérdida que se puede tener dado el incumplimiento. 

Método simplificado: Para algunos activos como las cuentas por cobrar comerciales, existe la posibilidad de aplicar un enfoque simplificado mediante el cual no se tienen en cuenta los incrementos en el riesgo de crédito, por lo que el deterioro siempre se registra durante toda la vida útil del activo, reconociendo la pérdida esperada.

Contabilidad de Coberturas 

La aplicación de la contabilidad de coberturas continua siendo opcional, tal como lo era con la NIC 39, con sus respectivos tipos (cobertura de flujos de efectivo, de valor razonable y de inversión neta). Sin embargo, el modelo que trae la NIIF 9 busca que se armonicen las estrategias de gestión del riesgo de la entidad con la contabilidad de coberturas, permitiendo que exista una mayor consistencia entre los estados financieros y los modelos de planeación financiera.

Se modifica la forma de realizar la contabilización del valor temporal de las opciones en las relaciones de cobertura, sin importar si son coberturas a valor razonable o de flujos de efectivo.

Bajo el modelo de la NIIF 9 se podrán cubrir componentes de riesgo de partidas no financieras que bajo la NIC 39 no se contemplaban.

Una de las novedades más importantes es la posibilidad de desagregar una partida cubierta única en un conjunto de partidas cubiertas, las cuales se clasificarán por tipo de riesgo o tipo de exposición. Esto genera que un instrumento de cobertura pueda cubrir a todo un conjunto de partidas cubiertas y no solo a una partida única.

Si deseas saber más sobre coberturas financieras, puedes consultar nuestro artículo: “Coberturas financieras: la protección eficaz de tu inversión”