Los conceptos de ‘materialidad’ y ‘negocio’ son fundamentales a la hora de preparar y clasificar la información que se registrará en los estados financieros. La información es material si su omisión, inexactitud u ocultamiento puede influir razonablemente en las decisiones que toman los usuarios. Por su parte, un negocio es un conjunto integrado de actividades y activos susceptibles de ser dirigidos y gestionados con el propósito de proporcionar bienes o servicios a los clientes. Esto es solo una parte de las definiciones modificadas recientemente por IASB, sobre las cuales hoy queremos ContArte.

Por Juan David Hernández, asistente de investigación contable del INCP.

El Consejo de Normas Internacionales de Contabilidad (IASB, por sus siglas en inglés), buscando ofrecer mayor claridad para la aplicación de algunos estándares que emite, ha realizado modificaciones sobre un par de definiciones que, según análisis realizados después de la implementación de los estándares donde aplican, habían generado dificultad a los usuarios. Se trata de los conceptos de materialidad y negocio. En ambos casos se evidencio que la falta de claridad en la definición de estos conceptos generó dudas y dificultades para una aplicación eficiente de las normas donde tenían una implicación directa: NIC 1 – Presentación de estados financieros y NIC 8 – Políticas contables, en el caso del concepto de materialidad, y NIIF 3 – Combinaciones de Negocios, en cuanto al concepto de negocio.

Materialidad

Por la naturaleza del concepto, la materialidad ha sido tradicionalmente un asunto a discutir a la hora de la preparación y revisión de los estados financieros. Dado que la materialidad ayuda a las empresas a determinar si la información como eventos, productos, transacciones y demás debe incluirse en los estados financieros, tener claridad sobre lo que se considera material es indispensable.

La antigua definición del concepto de materialidad –que exponía que: “Las omisiones o inexactitudes de partidas son materiales (o tienen importancia relativa) si pueden, individualmente o en su conjunto, influir en las decisiones económicas tomadas por los usuarios con base en los estados financieros. (NIC – 1 Presentación de estados financieros)”– generó inquietudes para algunas partes interesadas, las cuales manifestaron la necesidad de su actualización argumentando que esta podría causar el reconocimiento de información inmaterial en los estados financieros.

Para llegar a esta conclusión, los interesados analizaron los siguientes puntos:

  • ‘Pueden, individualmente o en su conjunto, influir en las decisiones’: Se consideró que esta frase, usada en el momento de describir la materialidad, podría generar ambigüedad, pues son muchos los aspectos que podrían, de una u otra manera, influir en la toma de decisiones de los usuarios, causando que sea bastante la información que debe tenerse en cuenta para incluir en los estados financieros, es decir, no representaba un filtro para descartar información inmaterial.
  • ‘Información que no se puede omitir’: La definición anterior se enfoca solamente en describir aquella información que es material, la que no puede ser omitida en los informes financieros, pero no explica por qué no es útil considerar información que no es material.
  • ‘Usuarios’: La palabra ‘usuarios’ puede ser interpretada ampliamente. No se especifican las características de los usuarios a los cuales podría afectar.

Otra razón para realizar estas modificaciones fue la preocupación sobre las diferencias en la redacción de este concepto en la NIC 1, NIC 8 y en el Marco Conceptual para la Información Financiera.

La nueva definición de materialidad expresa que: “La información es material si su omisión, inexactitud u ocultamiento puede influir razonablemente en las decisiones que toman los usuarios primarios de los estados financieros de propósito general, con base en estos, los cuales proporcionan información financiera sobre una entidad informante específica”.

En este nuevo concepto se reemplazó la frase “Pueden, individualmente o en su conjunto, influir en las decisiones” por “puede influir razonablemente en las decisiones”, permitiendo una mejor selección de la información a incluir en los reportes.

También, se incluyó el concepto de ocultamiento junto a los de omisión e inexactitud, se especificó que los usuarios a los cuales hace referencia esta definición, son los usuarios primarios de los estados financieros de propósito general contemplados en el Marco Conceptual, y se unificaron las definiciones en las normas IFRS y otras publicaciones.

Negocio

La definición del concepto de negocio es importante para una organización a la hora de realizar una inversión donde debe identificar si lo adquirido es efectivamente un negocio o un conjunto de activos. Realizar esta distinción es indispensable para determinar si se reconoce o no una plusvalía, lo cual solo aplica en el caso de la adquisición de un negocio.

La definición de negocio actual indica que un negocio es “Un conjunto integrado de actividades y activos dirigidos y gestionados con el fin de proporcionar: (a) un rendimiento a los inversores o (b) menores costos u otros beneficios económicos que reviertan directa y proporcionalmente a los asegurados o participantes. (NIIF 3 – Combinaciones de negocio)”.

La necesidad de una modificación a la definición de negocio se dio luego de la revisión posterior a la implementación (PIR por sus siglas en ingles) de la NIIF 3. Esta revisión busca establecer si una norma funciona de acuerdo con lo previsto. Se observó que la definición considera que el producto principal de un negocio son los rendimientos en forma de dividendos, menores costos u otros beneficios económicos para los inversionistas y otras partes interesadas. Esta definición limita la razón de ser de un negocio a proporcionar rendimientos a los inversionistas y otros interesados, dejando de lado la esencia inicial de todo negocio, la cual es proporcionar bienes y servicios a sus clientes.

La nueva definición de negocio sostiene que este es: “Un conjunto integrado de actividades y activos susceptibles de ser dirigidos y gestionados con el propósito de proporcionar bienes o servicios a los clientes, generar ingresos de inversiones (como dividendos o intereses) o generar otros ingresos de actividades ordinarias”.

La definición modificada enfatiza que el producto del negocio es proporcionar bienes y servicios a los clientes, pasando a un segundo plano el generar ingresos, tanto de inversiones realizadas como de otras fuentes de actividades ordinarias.

En ambos casos se requiere que las modificaciones sean aplicadas a partir del 01 de enero de 2020, pero se deja abierta la posibilidad de su aplicación con anterioridad, de forma voluntaria.