Descubre en ContArte cómo la aceleración de los mercados digitales ha potenciado el uso de las criptomonedas y de los Tokens No Fungibles (NFT), y qué les espera a estos mercados en los próximos años.

Por Juan David Hernández, asistente de investigación técnica del INCP

A medida que las criptomonedas y la blockchain que las sustenta continúan evolucionando como una poderosa alternativa descentralizada al sistema financiero dominante, se hace necesario tomarse un momento para analizar su crecimiento actual y lo que depara para el futuro de este medio de pago, así como el futuro de otras novedades en los mercados que utilizan la blockchain como base fundamental, tal como lo son los NFT.

Crecimiento de las criptomonedas a raíz de la digitalización acelerada

Al igual que con muchos aspectos de la tecnología y la sociedad, la aparición y el uso de las criptomonedas se aceleró durante la pandemia. ¿Pero de qué forma exactamente y qué viene para ellas?

Pese a que su volatilidad no generaba la suficiente confianza en los inversionistas, el uso de criptomonedas prepandemia se mantuvo a buen ritmo. Sin embargo, una vez que se desarrolló la emergencia económica y con los mercados de divisas tan volátiles, los consumidores y las empresas comenzaron a reevaluar el uso de criptomonedas.

Según datos del Global Cryptoasset Benchmarking Study, (una encuesta realizada por el Centro de Finanzas Alternativas de la Universidad de Cambridge, que aborda la relación de la sociedad con las criptomonedas a partir de la consulta a 280 empresas de la industria de los criptoactivos, distribuidas en diferentes sectores y por 59 países) para finales de 2020, se evidenció un crecimiento acelerado de usuarios de este tipo de criptoactivos, pasando de 35 millones a 101 millones de usuarios.

Este incremento se explica en parte por el auge de las denominadas criptomonedas estables (stablecoin). Se trata de un nuevo tipo de tokens que han surgido para tratar de reducir la volatilidad de monedas virtuales como Bitcoin o Ethereum, y que están asociados al valor de una moneda ‘fiat’ (como el dólar o el euro), a bienes materiales como el oro, a los inmuebles o a otra criptomoneda.

El estudio menciona que tan solo entre las plataformas de intercambio de criptomonedas, la cantidad de transacciones en las que se ofrece al menos una moneda estable (stablecoin) ha pasado de representar 11 % a 48 % en solo dos años, aproximadamente la mitad del volumen total de transacciones. Este porcentaje alcanzó en junio de 2020 su mayor valor transaccional, superando por primera vez el valor total de las transacciones realizadas con Bitcoin.

¿Hacia dónde van las criptomonedas?

Aunque virtuales, estos medios de pago aún conservan la mayoría de las características de los medios tradicionales y, por tanto, enfrentan los mismos retos, como el determinar su valor por las leyes de la oferta y la demanda, así como por la confianza del público en estos. Este último aspecto −como se mencionó anteriormente−, gracias a las stablecoin, ha venido cambiando para bien, por lo cual mientras las personas mantengan su confianza en las criptomonedas, el panorama para las mismas seguirá siendo favorable y su valor se incrementará en la misma proporción que su demanda.

A pesar de este panorama favorable, el verdadero reto del valor y la utilidad de las criptomonedas yace de la capacidad de estos activos virtuales de poder ser un medio de intercambio de bienes y servicios aceptada por la mayoría de las personas y empresas, puesto que las criptomonedas enfrentarán, tarde o temprano, un escenario crucial en el que la demanda ya no podrá crecer y los usuarios finalmente dejarán de acumularlas para intercambiarlos por productos o servicios.

Por lo tanto, asegurarse de mantener la confianza es sin duda el objetivo principal de estos activos virtuales, ya que si los inversionistas dejan de confiar en ellas, su demanda disminuirá, y por ende su valor, generando un impacto negativo en su aceptación como medio de pago.

Un reto más reciente que han empezado a evidenciar las criptomonedas en su crecimiento es el garantizar su sostenibilidad, esto debido a los altos consumos energéticos que se necesitan para la minería de datos en el funcionamiento de la blockchain que las sustenta. De acuerdo con el informe del Centro de Finanzas Alternativas de la Universidad de Cambridge, en promedio, actualmente 39 % de la minería es impulsada por energía renovable, principalmente energía hidroeléctrica. Comprender la fuente de energía de la minería es importante porque los costos de electricidad representan la mayoría de los gastos operativos de los mineros, quienes han competido durante mucho tiempo para acceder a la fuente de energía más barata.

¿Qué son los NFT?

Los tokens no fungibles o NFT son activos intangibles e inimitables que pueden ser comprados y vendidos como cualquier otro tipo de propiedad. Sin embargo, su característica de no fungible se refiere a la imposibilidad de intercambiar el bien, es decir, que cada NFT tiene un valor único que impide trasladar su uso al que se hace del valor moneda o el Bitcoin. Son completamente digitales y operan sobre la blockchain de Ethereum, y para gestionarlos hacen falta wallets (carteras) alojados en apps móviles o el mismo Internet. Actualmente, cualquier cosa que se pueda representar digitalmente puede convertirse en NFT. El auge del mercado de los NFT yace en el campo del arte y de las obras con derechos de autor, bien sean gráficas, musicales, códigos, etc. Las obras de arte tradicionales, como pinturas de museo, tienen un alto valor porque son únicas. No obstante, una imagen digital de la obra puede ser duplicada con facilidad una y otra vez.