Parte del proceso de contabilización de los contratos de seguros implica el uso de cohortes anuales como medida de periodicidad de tales contratos. Hoy, en ContArte, descubre por qué estas cohortes son un requisito indispensable para su contabilización.

Por Juan David Hernández, asistente de investigación técnica del INCP

La NIIF 17 −que iniciará su vigencia a partir de 2023, conforme a las recientes enmiendas realizadas por el Consejo de Normas Internacionales de Contabilidad (IASB, por sus siglas en inglés) para ayudar a las empresas en su implementación− establece los principios para el reconocimiento, la medición, presentación y revelación de los contratos de seguro y reemplaza al IFRS 4 Contratos de seguro.

Desde su publicación en 2017, algunos requisitos de la NIIF 17 han sido objeto de debate entre las partes interesadas, tal es el caso de la obligación de utilizar cohortes anuales para el proceso de contabilización de los contratos de seguro. Esta obligación fue confirmada por el IASB luego de la más reciente consulta sobre las enmiendas propuestas a esta norma, pese a que algunas de las partes interesadas propusieron la eliminación de tales requisitos.

De acuerdo con el IASB, las cohortes anuales son necesarias para suministrar información útil sobre el desempeño financiero de una empresa de seguros, en especial, sobre aquellos cambios en la rentabilidad con el paso del tiempo. Todas las exenciones a esta disposición obligatoria, incluso cuando las mismas tengan como objetivo un universo limitado de contratos (ej.: contratos en los que los costos y beneficios de la disposición obligatoria se puedan poner en tela de juicio), corren un inmenso riesgo de pérdida inaceptable de información.

Representación fiel de la información

Parte de los argumentos por los cuales este requisito para la contabilización de los contratos de seguro ha sido reafirmado recientemente por el IASB es debido a la preocupación de dicho consejo por cumplir con una de las principales características de la información contable (la representación fiel).

La información financiera debe mostrar una imagen fiel y correcta del desempeño financiero de los negocios en cada periodo y la manera en que la rentabilidad cambia con el paso del tiempo. Tal cual como se destaca en el Marco Conceptual, las NIIF deben dar lugar a información útil tanto sobre el desempeño financiero como sobre la situación financiera. Actualmente, gran parte de la contabilidad de contratos de seguro está fundamentada en una reglamentación para la gestión prudente en los negocios, en la cual la solvencia es su enfoque principal.

Este enfoque dual que las Normas NIIF les dan al desempeño financiero y a la situación financiera enriquece la información suministrada en los estados financieros. Los estados de rendimientos financieros, con frecuencia, pueden evidenciar los primeros indicios de que algo anda mal. Si al elaborarlos se identifica una disminución en las ganancias, esta puede ser un preámbulo de los problemas que se avecinan.

Para garantizar la representación fiel de las pérdidas o ganancias en los contratos de seguro, su contabilización se debe acoger a uno de los principios fundamentales de la contabilidad de devengo:

Reservado: El registro contable de la renta y los gastos se hace en el periodo contable con el cual se relacionan

Este principio cobra relevancia en el caso de los contratos de seguro cuando exista una diferencia significativa en la elección del momento de registro oportuno entre los flujos de efectivo y la prestación de los servicios relacionados, particularmente cuando los contratos sean duraderos y cuando las características de estos, tales como las garantías financieras, tengan efectos distintos en los contratos expedidos en diferentes condiciones económicas.

¿Por qué agrupar contratos en periodos anuales?

Aunque, en principio, la contabilidad debería aplicarse contrato por contrato, es posible que, en la práctica, debido a las condiciones de cada contrato, esto no sea necesario para obtener resultados equivalentes. Si se consideran un grupo de activos fijos que son similares por naturaleza, estos contarán con la misma vida útil, la misma vida económica y con las mismas probabilidades de deterioro. Si esta probabilidad de deterioro es baja para el grupo de activos, se hace posible que la contabilización del grupo como una única unidad de cuenta tenga las mismas respuestas en su contabilización a que si se realizara el registro de cada activo por separado. Cuando se presenta un caso así es posible que la contabilización de cada contrato no sea necesaria. Esto es lo mismo que sucede para las cohortes anuales.

IASB acepta que aplicar la contabilidad de seguros a nivel de cada contrato no sería adecuado para los contratos de seguro en la mayoría de los casos, esto debido a que el modelo de actividad comercial de los seguros tiene que ver con acumular riesgos y compartir riesgos.

Como las condiciones de cada contrato son distintas, algunos pueden traer consigo reclamaciones mientras que otros no. La probabilidad de que ocurran reclamaciones es mayor o menor para cada contrato, lo que implica que en caso de contabilizar cada uno por separado surjan pérdidas cuyo registro contable se hace durante las etapas iniciales del desarrollo de un grupo, solamente para que se compensen con ganancias posteriores.

Es por esto que se decidió desde el consejo seleccionar una unidad de cuenta que sea más amplia que un contrato de seguros por separado, pero no tan amplia como para hacer que una representación fiel del desempeño financiero de una empresa de seguros sea imposible. Comprender la importancia de cumplir este requerimiento es entender parte del valor agregado que la NIIF 17 traerá consigo una vez inicie su vigencia; esta norma transformará la calidad de la entrega de información del sector asegurador, volviéndolo más atractivo para los inversores y mejorando la comunicación entre las aseguradoras y sus inversionistas.