Por: Santiago Pedraza, asistente de investigación del INCP

Conozca las malas prácticas que algunos profesionales cometen, así como los principios que se vulneran.

Es frecuente escuchar casos donde las actuaciones de diversos profesionales han dejado mucho que desear, lejos de lo que se supone debería ser el buen actuar profesional. Desafortunadamente, los contadores públicos no son la excepción. En diferentes situaciones, la reputación de la profesión contable se ha visto deteriorada por unos cuantos contadores, cuyas actuaciones y comportamientos se alejan por completo de lo que dicta el deber ser de su profesión.

En el presente artículo se exponen algunas prácticas indebidas en el desarrollo del ejercicio profesional contable. Estas pueden variar desde faltas leves hasta faltas muy graves que derivan en actos de corrupción. Asimismo, se relacionan cada una de estas prácticas con la vulneración de los principios fundamentales del Código Internacional de Ética para Profesionales de la Contabilidad, recordemos que estos son:

  • Integridad: hace referencia al comportamiento de honestidad y franqueza del contador en sus relaciones profesionales y comerciales, basándose en los valores de justicia, equidad y dignidad.
  • Objetividad: se espera que el contador realice su juicio profesional sin verse comprometido por prejuicios, conflictos de interés o influencia indebida entre las partes interesadas.
  • Competencia y debida diligencia: se refiere al desarrollo de forma idónea de las funciones encomendadas en la profesión, para lo cual el contador debe mantener el nivel necesario de actualización en sus conocimientos y habilidades.
  • Confidencialidad: se requiere que el contador respete la confidencialidad de la información obtenida en el desarrollo de su ejercicio profesional. No obstante, existen circunstancias en las que se estaría obligado a revelar información confidencial o cuando esto resulte apropiado.
  • Comportamiento profesional: se refiere al cumplimiento de las leyes y reglamentos pertinentes a la profesión contable; se requiere un comportamiento que sea coherente con la responsabilidad asignada al profesional contable.

Estos principios se ven comprometidos cuando un contador se asocia con alguno de los siguientes hechos:

  • Evasión fiscal, en la cual se busca omitir las obligaciones tributarias mediante el uso de maniobras engañosas que violan la ley. Por ejemplo, la presentación de facturas falsas o subvaloradas y soportes ficticios con los que se pretende obtener un beneficio con la evasión del pago de tributos, estas prácticas derivan en la ocultación de ingresos o información y conllevan a la modificación de los hechos o bases gravables. En este punto, la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) ha venido denunciando la venta de facturas falsas por parte de proveedores ficticios; los compradores de estos costos y gastos simulados pretenden con esta práctica disminuir sus impuestos sobre la renta y complementarios e impuesto sobre las ventas (IVA). Otras modalidades de evasión fiscal incluyen el uso irregular del régimen tributario especial de las Entidades sin Ánimo de Lucro (ESAL) y de zonas francas con operaciones ficticias o simuladas.
  • Elusión fiscal, en la cual se busca sacar provecho de los vacíos normativos para conseguir la mínima carga fiscal, de esta forma se actúa en el límite de la legalidad; cabe mencionar que aun siendo legal esta práctica, va en contravía del espíritu de la ley y la ética profesional.
  • Aquellos en los cuales además de buscar omitir las obligaciones de los contribuyentes, se pretende obtener un beneficio en perjuicio del erario. Un ejemplo de esto fue el denominado “Cartel de devolución del IVA”, en el que empresas de papel compraban y vendían productos ficticios de exportación exentos del IVA, de esa forma justificaban sus solicitudes de devolución, defraudando así a la DIAN. Estas operaciones contaban con el aval y conocimiento de contadores y revisores fiscales. De este caso, se observa una especial falta al principio de integridad, pues estos profesionales cometieron una falta muy grave al firmar y certificar declaraciones de IVA que contenían información falsa y engañosa.
  • Contrabando técnico, en el que se hace la presentación y declaración en el ingreso o salida de una mercancía, pero se recurren a diversas maniobras como la sobrefacturación, subfacturación, triangulación de certificados de origen o falsificación de cantidades para obtener beneficios. Por ejemplo, se ingresa una mercancía al país, pero se declara otra diferente cuyo arancel es notablemente más bajo, con lo cual se cambian las partidas arancelarias; asimismo, el aprovechamiento indebido de ciertos tratados de libre comercio u otros lugares con los que se cuenta con beneficios arancelarios. Es decir, se acude a la falsificación de certificados de origen para cambiar la procedencia de una mercancía.

Adicionalmente, constituyen prácticas que vulneran los principios éticos del contador público las siguientes situaciones:

  • El profesional contable demuestra no tener la suficiente preparación académica o profesional para el ejercicio de sus funciones; sin embargo, decide aceptar un cargo para el cual no tiene las competencias necesarias. Esto transgrede el principio de competencia y debida diligencia, puesto que se ve comprometido el desempeño competente del profesional y la calidad de su trabajo. En el caso de un revisor fiscal o auditor que acepta un encargo sin estar cualificado para desempeñar las funciones que requiere el rol, o que no cuenta con conocimientos sólidos en el sector del negocio del cliente y su marco regulatorio, esto es especialmente grave pues la responsabilidad y el riesgo que se asume es aún mayor.
  • Revelar, utilizar o custodiar en forma inadecuada información que se conoce en el desarrollo del ejercicio profesional. Los contadores tienen acceso a información privilegiada que no está destinada para ser de conocimiento público. No tiene que tratarse de información confidencial o secreta para que el funcionario tenga el deber de reserva de aquello que conoce en el ejercicio de sus funciones. Revelar esa información a terceros, utilizarla en beneficio propio o de un tercero o custodiar de forma inadecuada la información, de manera intencionada o por imprudencia, vulnera el principio de confidencialidad.
  • El profesional omite pronunciarse sobre irregularidades contables, no hace un debido aseguramiento de las pruebas o no informa la totalidad de los hallazgos encontrados. También, se compromete la imparcialidad del contador cuando este recibe o acepta beneficios u otra utilidad de personas que tienen interés en un asunto del conocimiento del profesional.
  • Ejercicio abusivo o ilegal de sus funciones, tomando provecho de su cargo para realizar actividades para las cuales se encuentra inhabilitado, o en causal de incompatibilidad o conflicto de intereses. Por ejemplo, ejercer la profesión con una sanción disciplinaria en curso, con lo cual se estaría violando el régimen de inhabilidades, incompatibilidades y conflicto de interés.
  • Retención indebida de documentos e información contable; por ejemplo, cuando un contador se niega a entregar los estados financieros u otros elementos de la contabilidad a un cliente, lo cual demuestra su falta de diligencia y responsabilidad en el desarrollo de sus funciones.

El mundo necesita profesionales éticos comprometidos con su labor. En los contadores públicos recae una responsabilidad especial ante la sociedad, más aún cuando dar fe pública implica un riesgo social, por lo que la actuación de estos profesionales debe estar siempre enmarcada en el interés público. Es visible la presencia de falencias éticas en los casos y situaciones anteriormente expuestas y de la falta de transparencia en la conducta de algunos profesionales. Son totalmente reprochables estas conductas o malas prácticas que comprometen los principios éticos del contador y a su vez desacreditan a toda una profesión, por ello debemos trabajar día a día en fortalecer el componente ético de la Contaduría Pública.

Cuéntanos, ¿has identificado algún tipo de actividad, conducta o práctica durante tu ejercicio profesional que pueda considerarse en contravía de los principios éticos y/o el buen nombre de la profesión contable?