Si estás a punto de jubilarte o si recién empiezas a desarrollar tu actividad profesional, debes comprender cómo funciona el sistema de pensiones de nuestro país, por eso en ContArte te compartimos detalles sobre su funcionamiento, sus particularidades y las diferencias entre los fondos de pensiones públicos y privados.

En esencia, las pensiones son un pago que reciben las personas al cumplir una condición específica establecida en las regulaciones laborales de cada país, que puede considerarse como un seguro social para garantizar la estabilidad económica de quienes se hacen acreedores a este. Entendido de otra manera, son ingresos periódicos mensuales permanentes que tienen por objetivo satisfacer las necesidades de subsistencia del ciudadano, similar al salario que este tenía mientras permaneció activo en la vida laboral.

Para el caso colombiano, las pensiones representan la prestación económica que reciben mensualmente los trabajadores (dependientes o independientes) con base en los ahorros que realizaron a lo largo de su vida laboral al fondo obligatorio de pensiones, esto al momento de retirarse de sus labores. La causa del retiro puede originar tres tipos de pensión distintos:

Sistema General de Pensiones

El Sistema General de Pensiones en Colombia busca garantizarles a los ciudadanos el amparo contra las contingencias que se derivan de las situaciones de vejez, invalidez o muerte, mediante el reconocimiento de una pensión y prestaciones sociales determinadas en la ley. Por otra parte, pretende ampliar progresivamente la cobertura de aquellos segmentos de población no cubiertos con el Sistema.

Este fue creado en 1993 y se implementó como un modo para acabar con la complejidad de los regímenes anteriores. Previo a la expedición de la Ley 100 de 1993, “Por la cual se crea el sistema de seguridad social integral y se dictan otras disposiciones”, los requisitos y parámetros de acceso a pensión estaban dispersos en más de cien regímenes de pensiones, los cuales se han venido desmontando gradualmente a lo largo del tiempo.

El actual Sistema General de Pensiones se compone por el Régimen Solidario de Prima Media con Prestación Definida (RPM) y el Régimen de Ahorro Individual con Solidaridad (RAIS). Un ciudadano que inicia su desempeño laboral debe pensar en un plan de retiro, para lo cual debe tomar una decisión acerca del régimen al cual afiliarse. Cada uno de estos cuenta con diferentes condiciones de ingreso, de permanencia y beneficios particulares. Por tal motivo contar con la información adecuada para tal elección es fundamental; a continuación se explican las particularidades de cada régimen:

Régimen Solidario de Prima Media con Prestación Definida (RPM)

En este los ciudadanos que se afilian −o sus beneficiarios− obtienen una pensión de vejez, de invalidez o de sobrevivientes, o una indemnización, previamente definidas. Son aplicables para este las disposiciones vigentes para los Seguros de Invalidez, Vejez y Muerte, a cargo del Instituto de Seguros Sociales.

El régimen de prima media corresponde al fondo público, que es la Administración Colombiana de Pensiones (Colpensiones). Se caracteriza principalmente por el hecho de que el pago de los beneficios está garantizado por el Estado. Los aportes realizados por los empleadores y los afiliados (así como los rendimientos de estos) se ubican en un fondo común, mediante el cual se garantiza el pago de las pensiones a quienes en el momento cuentan con la calidad de pensionados.

Por otra parte, los afiliados cuentan con un número de semanas cotizadas, las cuales están preestablecidas, al igual que la edad para pensionarse. No se aceptan aportes voluntarios ni tampoco está permitido ningún mecanismo de pensión anticipada.

El funcionamiento de este régimen se asimila a un seguro, en el cual las cotizaciones serían equivalentes a la prima del seguro.

Para acceder a la pensión por medio del régimen de prima media se deben cumplir los siguientes requisitos:

En cuanto a los beneficios que se obtienen mediante este sistema, el monto de la pensión que se entrega al afiliado se calculará de la siguiente manera:

Primero se debe establecer el promedio de los salarios o rentas sobre los cuales ha cotizado el afiliado durante los diez años anteriores al reconocimiento de la pensión, este valor es también conocido como el Ingreso Base de Liquidación (IBL). El monto de la pensión corresponderá al 65.5 % (referente a las primeras 1000 semanas de cotización) del IBL debidamente actualizado o “indexado” con base en la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) reportado por el DANE.

Este porcentaje se calcula mediante la siguiente formula:

Se debe tener en cuenta que los diez años sobre los cuales se calcula el promedio de cotizaciones realizadas por el afiliado no son cronológicos, sino que este tiempo se toma sobre los últimos diez años cotizados, es decir, que puede ser un tiempo mucho mayor si las cotizaciones no se realizaron de manera continua.

Régimen de Ahorro Individual con Solidaridad (RAIS)

El régimen de ahorro individual con solidaridad es administrado por los fondos privados de pensión. Este régimen funciona bajo un esquema de capitalización individual en el que la pensión que se le entrega al afiliado se construye a partir de la acumulación del capital pensional y con los rendimientos financieros de este.

Es necesario aclarar que los aportes del afiliado van a una cuenta individual que se incrementa por los rendimientos financieros que genere el capital acumulado en la cuenta; sin embargo, no todos los aportes mensuales van a esta, pues una parte va a la cuenta particular del fondo, ya que cobran seguros, cuotas de manejo y/o comisiones.

En este régimen, la pensión se logra en el momento en el que el afiliado reúne en su cuenta individual el suficiente capital para realizar el financiamiento de su propia pensión, esto implica que mensualmente se realicen grandes aportes de dinero, ya que −de no ser así− no sería posible lograr una acumulación de capital suficiente para garantizar una mesada pensional mensual para los años de vida posterior a la pensión.

El régimen de ahorro individual no gira en torno a una serie de requisitos establecidos para la obtención de la pensión. Sobre el papel no se está obligado a cumplir con un número específico de semanas cotizadas o a cumplir una edad en particular, como en el caso del régimen de prima media, aun así, a menos que se hagan grandes aportes de dinero −como se mencionó anteriormente− no será posible pensionarse antes de las edades requeridas en el régimen de prima media. Por lo tanto, para conseguir su pensión, los afiliados solo deberán lograr un capital acumulado en su cuenta que les permita obtener una pensión mensual de al menos 110 % del Salario Mínimo Legal Mensual Vigente reajustado anualmente según la variación porcentual del IPC reportado por el DANE.

Este hecho implica que −a diferencia del régimen de prima media− sí son permitidas las pensiones anticipadas y los aportes voluntarios, pues además generan una serie de beneficios tributarios.

Para el caso de este régimen, el monto de la pensión se determina por la cantidad de los aportes y la rentabilidad de los capitales de los fondos privados.

En lo referente a la liquidación a lo largo de la vida laboral, en ambos casos (RPM y RAIS) los trabajadores aportan mensualmente un valor equivalente a 16 % de su salario (4 % a cargo del empleado y 12 % a cargo del empleador), mientras que los independientes realizan la cotización sobre 40 % de su ingreso, y sobre este porcentaje se calcula un aporte de 16 %.

Traslado entre fondos

Una persona que desee cambiarse de régimen deberá tener en cuenta los siguientes requisitos: