Por Érika Gómez López, editora del INCP

Con la llegada del covid-19, la manera en que trabajamos tuvo un cambio radical en todo el mundo y en la mayoría de los sectores como respuesta a la necesidad de adaptarnos para mantener el negocio en marcha y evitar sucumbir a la crisis económica que se generó.

Algunos de los cambios que se produjeron en las dinámicas laborales fueron:

  • Los empleados empezaron a trabajar desde casa de un día para otro.
  • Se incrementó el uso de videoconferencias.
  • Se tuvo que implementar mejoras en las herramientas tecnológicas que ya existían y adquirir otras que ayudarán a sobrellevar los rápidos cambios que se presentaban.
  • Las relaciones con los clientes, proveedores, vendedores y demás tuvieron que fortalecerse y asegurarse a la distancia.
  • Las experiencias de los clientes mutaron y se presentaron diferentes retos en este aspecto.

Todas estas modificaciones −ejecutadas un poco a la fuerza porque no se tenía otra opción− demostraron que es posible laborar de una manera diferente y que el trabajo remoto es un concepto que puede quedarse. Las opiniones generales prepandemia eran escépticas a esta modalidad, pues se concebía como una oportunidad para que la productividad de los colaboradores de una empresa descendiera inevitablemente. No obstante, aunque en las primeras semanas del aislamiento obligatorio y el trabajo en casa todas las empresas se enfrentaron a diferentes desafíos, los equipos de trabajo desmintieron esa creencia e incluso superaron las expectativas.

Por supuesto que todos en casa hemos tenido dificultades que sortear: problemas de conexión en la red, no contar con el espacio que se tenía dentro de la empresa, retos iniciales en la comunicación interna al no estar habituados al uso de plataformas digitales para ese fin, entre otros; pero poco a poco las compañías fueron ofreciendo soluciones, enviando equipos o mobiliario a la casa de sus colaboradores con el fin de que las actividades y tareas de cada cargo fueran desarrolladas sin contratiempos. Y, para este momento, todos estamos en la capacidad de crear una reunión en Zoom, WebEx, Google Meetings o Teams con facilidad.

En definitiva, este año ha marcado un antes y un después en el campo laboral y el modo en que las firmas desempeñan sus funciones. Diversas encuestas demuestran que varias personas expresan el deseo de continuar trabajando desde casa porque esto les brinda muchas ventajas, sobre todo en ciudades tan grandes que el desplazamiento entre lugares implica horas de recorrido. Por consiguiente, es factible que gran cantidad de empresas estén considerando el trabajo remoto como un hecho a largo plazo y, en ese sentido, estén estudiando un plan para hacer que esto sea posible. A continuación, algunos consejos a implementar para una estrategia de trabajo remoto permanente: