Por Stefany Ordoñez Goméz, editora del INCP

Seguro que ahora que tienes tu diploma, o estás por conseguirlo, te estás preguntando “¿Qué sigue? ¿Cuál es el siguiente paso?”. Incluso puede que hayas pensado en hacer un diplomado, especialización, maestría o certificación especializada. Hoy te contamos acerca de las nuevas tendencias en los modelos de aprendizaje que están irrumpiendo la formación académica tradicional.

Microcredenciales

Programas o metodologías caracterizadas por enfocarse en temas puntuales y ser de corta duración (entre 6 y 16 semanas), sus principales ventajas incluyen:

  • Flexibilidad: pueden cursarse en línea, en periodos cortos y, en muchos casos, combinarse entre sí para construir trayectorias de aprendizaje más amplias.

  • Enfoque práctico: están pensadas para que el estudiante adquiera habilidades que pueda poner en práctica en situaciones reales.

Bootcamps

Estos programas o metodologías de formación son similares a las microcredenciales, su diferencia radica en la aplicación de enfoques para la resolución de problemas reales y suelen tener una intensidad horaria mucho mayor (entre 3 y 6 meses). Se usan con mayor frecuencia en el campo tecnológico; sin embargo, su alcance se ha ampliado hacia áreas como el análisis financiero, la automatización de procesos, la gestión de datos y el uso de herramientas digitales aplicadas a diversos ámbitos.

Aprendizaje basado en habilidades

El aprendizaje basado en habilidades (skill-based learning) se enfoca en desarrollar competencias más allá de un formato de estudio especifico o intensidad horaria. El proceso de formación se organiza alrededor de resultados, es decir, adquisición de habilidades y cómo ponerlas en práctica. De esta forma el estudiante puede construir su perfil profesional de forma progresiva según sus intereses.

Como podemos observar, en gran medida, el auge de estas formas de aprendizaje responde a necesidades concretas formación y a las nuevas y emergentes demandas del mercado laboral. Entre los principales beneficios de las mencionadas tendencias destacamos:

  • Flexibilidad de tiempo y modalidad, ideal para combinar estudio y trabajo.
  • Enfoque práctico, facilidad de aplicar lo aprendido desde el primer momento.
  • Trayectorias personalizables, según intereses, áreas de profundización o metas profesionales.
  • Mayor autonomía, al permitir que cada persona decida qué aprender y cuándo hacerlo.

El aprendizaje continuo nunca fue tan fácil

Las nuevas tendencias están transformando la forma tradicional de formación. Esto representa una oportunidad para que los profesionales, especialmente los jóvenes, complementen lo aprendido en sus pregrados, fortalezcan sus habilidades y asuman un rol activo en su propio desarrollo profesional continuo.